Foto Peter Deel
Aunque la Organización de las Naciones Unidas (ONU) hace muchos años que dejó de ser una institución muy creíble, a veces se aparece con declaraciones que nos dejan anonadados. Así sucede con la carta del Director General de la ONU para la Alimentación y la Agricultura (FAO), publicada ayer por la prensa oficial, donde felicita al ex presidente de Cuba y a todo el pueblo por haber,
anticipadamente, cumplido la meta propuesta, de reducir a la mitad el número de personas desnutridas en cada país antes del año 2015.
En primer lugar la carta, por un principio diplomático, debió haber sido dirigida al presidente actual y no al ex presidente, por muchas simpatías personales que le profese el importante funcionario, ya que, se supone, es una comunicación de carácter oficial de un organismo de ONU. En segundo lugar, y lo más importante. ¿De dónde obtiene la FAO los datos para sus informes? ¿Serán, por casualidad, los que les entrega cada gobierno a su representante en el país?
No se entiende cómo, en un país con una agricultura ineficiente, incapaz de producir los alimentos mínimos indispensables para su población y, además, los que aparecen en los mercados, con precios inaccesibles para la mayoría de los ciudadanos, se pueda plantear responsablemente que se ha reducido a la mitad el número de personas desnutridas. ¿Se referirá esta mitad, por casualidad, a los funcionarios de todo tipo y a los que integran el amplio aparato burocrático gubernamental? ¿Serán los ciudadanos de a pie la otra mitad que falta?
Los cubanos sabemos muy bien, porque tenemos que luchar la alimentación día a día, hasta dónde llega nuestra desnutrición, y los malabarismos que debemos hacer para subsistir. ¿Habrá investigado alguna vez, el representante de la FAO en Cuba, cuál es la situación real? Por lo visto, parece que él se mueve en las alturas cercanas al poder, confundiéndose a veces con un funcionario del mismo, si tenemos en cuenta sus declaraciones públicas, aparecidas a menudo en la prensa oficial. Tal vez aquí radique el despiste del Director General, radicado en Roma.
Confiemos que, con los restantes países cumplidores, los datos se hayan obtenido de forma más seria y, por lo tanto, sean confiables. Así, al menos, no se producirá la macabra ironía de decirle a un desnutrido de alguno de ellos que ya no lo es, porque la FAO lo declaró oficialmente. Una última pregunta al margen: ¿De todos los países del mundo, son sólo los dieciséis señalados en la carta (Armenia, Azerbaiyán, Chile, Cuba, Fiji, Georgia, Ghana, Guyana, Nicaragua, Perú, Samoa, Santo Tomé y Príncipe, Tailandia, Uruguay, Venezuela y Vietnam), quienes han reducido a la mitad la desnutrición?
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