6-vallin_21Wilfredo Vallín Almeida,
Hoy se cumple un nuevo aniversario de la muerte de José Martí, esa figura egregia para los cubanos y el mundo. Martí ha participado (aún desde su ausencia física y desde siempre) en los avatares políticos y sociales por
los que ha transitado el pueblo cubano.
Ha sido invocado y utilizado por unos y por otros en las luchas de los cubanos con el propósito de lograr el gran respaldo moral que significa demostrar que su pensamiento está acorde con determinada causa.
Y en la dirección de esa demostración se ha llegado a sacar sus palabras de contexto, a tergiversar sus ideas, a dar una imagen de su persona y pensamiento que no se corresponden con la verdad de quien fue, y de cómo sentía.
Y a pesar de que su persona y su obra se tratan en la enseñanza desde los primeros grados, me resulta en extremo chocante hablar con algunos adolescentes y constatar la visión y el criterio (y el desconocimiento) que tienen sobre el más universal de todos los cubanos.
Y cuando, en respuesta, les he mencionado algunas de sus ideas, fragmentos de sus discursos y polémicas en las que participara, he podido apreciar la ignorancia y hasta la duda en lo que digo.
Por motivos de espacio, sólo señalaré un ejemplo. Con relación a la muerte de Carlos Marx, el Apóstol expresó:
... Karl Marx ha muerto. Como se puso al lado de los débiles, merece honor…
Son palabras de sobra conocidas por los jóvenes. Lo que no se dice en las escuelas es lo que sigue a las palabras anteriores:
Pero no hace bien el que señala el daño, y arde en ansias generosas de ponerle remedio, sino el que enseña remedio blando al daño. Espanta la tarea de echar a los hombres sobre los hombres. Indigna el forzoso abestiamiento de unos hombres en provecho de otros. Mas se ha de hallar salida a la indignación, de modo que la bestia cese, sin que se desborde, y espante.
Ejemplos de esta naturaleza sobran en la obra martiana.
Esta será otra ardua tarea futura para los docentes, los escritores, los artistas, los letrados y todos los que, de una forma u otra tienen responsabilidad en la educación de los ciudadanos, especialmente de los jóvenes.